Quiero dedicar este post a Harrison Ford, un actor que ha
sabido abrirse un importante hueco en la historia del
cine y que se ha convertido en el referente de toda una generación de actores.
Ford no terminó sus estudios y comenzó un curso de arte dramático, hizo sus
pinitos en el teatro pero su destino comenzó a cambiar cuando, y según el mismo
cuenta, tiró una moneda la aire para decidir si se iba a Nueva York o en Los Angeles.
La moneda decidió Los Angeles, así que se fue con su mujer,
en un viejo coche Volkswagen a la aventura. En un principio le tocó trabajar un poco de todo , de cocinero, camarero, aprendiz de contable, dependiente de unos almacenes, vendedor de yates
y de ebanista. Quién nos iba a decir que Indiana Jones sabía hacer tantas cosas.


El intentaba no perderle la referencia a lo de ser actor,
así hasta que un día en una prueba en la Columbia, salió del casting y le
dijeron...si estamos interesados ya te llamaremos, ya se marchaba fue al servicio
y el mismo tipo salió ansioso a decirle que estaba contratado. Ford no preguntó
porque de ese cambio de actitud y nunca
lo sabría.
Sin embargo lo que parecía una gran noticia, no lo fue tal,
los papeles que le ofrecieron eran pequeños y de poca importancia, así que el
decidió romper el contrato con la Columbia.
Después consiguió un contrato con la Universal y consiguió papeles para la televisión, le llego un papel importante para trabajar en una película para Antonioni, pero al final debido a la larga duración de la película suprimieron todas sus escenas.
Después consiguió un contrato con la Universal y consiguió papeles para la televisión, le llego un papel importante para trabajar en una película para Antonioni, pero al final debido a la larga duración de la película suprimieron todas sus escenas.